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Archive for 9 de agosto de 2010

Resultados del 56º Trofeo Carranza 2010

1ª Semifinal: Cádiz, 1; Atlético, 1. Pasan los de Madrid en los penaltis.

2ª Semifinal: Espanyol, 1; Sevilla, 1. Pasan los de Barcelona en los penaltis.

Consolación: Cádiz, 2; Sevilla, 3. Tercer puesto para los sevillanos.

Final: Atlético, 1; Espanyol, 1. Ganan los ‘periquitos’ en los penaltis.

Si el Trofeo se disputara a los puntos, los de Nervión habrían levantado anoche su séptima copa gaditana, pero desgraciadamente no fue el caso. A parte del factor suerte, uno siempre debe demostrar en el terreno ser mejor a adversarios supuestamente inferiores y el Sevilla lo hizo de forma dudosa en la segunda semifinal.

En la tarde de ayer hubo más de lo mismo con respecto a lo que se vio en la noche del sábado, muy poca coordinación y entendimiento entre todas las líneas de un bloque realmente espeso. Hemos llegado al primer mes de la pretemporada y se prevé la necesidad de contar con un plus de tiempo con el que no se cuenta. Las ‘cornetas’ de La Supercopa de España y la Champions ya se oyen a la vuelta de la esquina y solo a Perotti y Navas se les ve ‘vestidos de Domingo de Ramos’.

Nuevamente volvimos a observar errores grotescos en hombres a los que se venía alabando bastante. El primer gol del Cádiz (m.5), a lo Puyol en el Mundial, no se le puede perdonar a la pareja de centrales ni al portero. Fue tan limpio como el balón que entra en una canasta sin tocar el aro, sin oposición, una ‘puerta’ abierta a la playa de la Victoria.

Del empate a uno (m.9), nos quedamos con la asistencia de Cigarini, su tarjeta de presentación y la especialidad ‘buena’ de Fazio, el remate de cabeza de espaldas. El gol fue muy parecido al que le marcó al Dépor la pasada temporada en Liga. Fue una respuesta rápida y necesaria al gol local y prácticamente el primer remate a puerta sevillista en los dos partidos.

Casi una hora tendría que pasar para que los de Álvarez desnivelaran el marcador. En ese período no hubo nada bueno para hacer renacer la ilusión nervionense. Toque y retoque horizontal, poca eficacia en el pase corto e inocuos los largos, muchas pérdidas de balón y poca diferencia entre contendientes de muy diferente categoría. ¿Recuerdan cuando el miércoles les contaba lo mismo del partidillo contra el Sevilla C? Entonces comenté que no significaba que me preocupase. Quiero seguir teniendo la convicción de creerlo así.

No esperábamos entonces que la que espoleara el orgullo sevillista fuera la afición local. Unos minutos antes del 63, Rodri y Negredo habían errado dos ocasiones cristalinas. Fue entonces cuando el sucedáneo de brigaditas amarillas que representan hoy la sección más ruidosa de los locales, iba a cometer el gran error de la tarde y la solución quizás al que el sábado llamábamos ‘caso Negredo’.

El error de Álvaro no fue menos clamoroso que el de Rodri, pero a esta parte de la hinchada le dio por el vallecano. Al son de ‘Negredo qué malo eres’ intentaron influir en la capacidad atacante del sevillista, que menos de 24 horas antes había mandado al limbo las intenciones blancas de repetir victoria en Cádiz, al fallar un penalti a escasos siete minutos del final.

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Tres minutos después de la ocurrencia de la fogosa y joven hinchada, Negredo hacía un precioso gol de vaselina a pase perfecto de Rodri. Gol y dedicatoria a la grada con el dedo en la boca. Los ultrillas sufrieron un auténtico ataque epiléptico colectivo mientras Álvaro se acercaba lentamente a ella. Fue un puntazo, toda una lección para el recuerdo del incipiente aficionado.

La alegría visitante iba a durar poco. Seis minutos después la iba a ‘cagar’ Fazio de manera absolutamente incomprensible, a veces Federico parece que esté ‘en Babia’. Lo venimos diciendo una y otra vez, el argentino siempre, siempre, suele cometer un error grave en cada partido que nos suele costar caro. El dorsal 2 ganó con claridad la disputa de un balón en carrera a un jugador amarillo, pero la grada protestó con fuerza la acción. El árbitro seguía la jugada en carrera bien posicionado y el jugador cadista había quedado rebasado varios metros atrás. Fazio, cerca del área grande, se giró y miró al árbitro que nada le indicaba, se agachó y cogió la pelota con la mano. El árbitro pitó lo que vio: ‘¡mano!’. Imaginen dos cosas: una, que lo hubiera hecho dentro del área (estaba muy cerca) y dos, que lo hubiera hecho ante el Barça o muchísimo peor aún, contra el Sporting de Braga. El día que Fazio espabile…

Para colmo la falta se saca y el árbitro pita falta de Guarente dentro del área sobre un atacante local. Penalti, gol y vuelta a empezar. Los cuatro goles encajados en los últimos tres partidos han sido para hacérselos ver. ¿Qué pasará cuando el rival sea realmente bueno?

El tanto espabiló de nuevo a la grada que había callado Negredo escasos minutos antes y volvieron a tomarla con el ex almeriense. ¿Y si la clave estaba ahí, y si al delantero hay que picarle para que salte, y si nos hemos equivocado con tanto mimo? Sería evidente considerarlo ilógico, pero lo cierto es que seis minutos después volvió a dibujar un ‘¡Zas en toda la boca!’. A Navas le llegó un buen balón en su posición ideal e innovó un nuevo e igualmente excelente servicio. Pase interior al segundo palo, cerca del área pequeña y entre los dos centrales, el balón le viene franco a Álvaro que engaña al portero y marca a puerta vacía. De nuevo el ataque epiléptico en la grada que hace gala a la categoría en la que jugará su equipo y sonrisa maquiavélica en la expresión del goleador. Esta vez no hubo dedo en la boca, pero se permitió el regusto de correr en paralelo la línea de fondo con mirada de complacencia al tendido. Maradona habría sido mucho más expresivo con ese momento de gloria.

Quedaban quince minutos y el ambiente hizo subir los grados que lorenzo desde el cielo insuflaba a los presentes. Y fue entonces cuando Vidakovic decidió encender ‘el termo’ con la entrada de Cifu al terreno de juego. Si un cigarrón tuviera cabeza humana, seguro que se parecería muchísimo al lateral gaditano.

En diez minutos el ‘elemento’ tuvo tiempo de patear colosalmente a Perotti a la altura de la espinilla cuando se le iba en velocidad, y de dar un fortísimo balonazo en la espalda a Alfaro cuando yacía en el suelo por la entrada de un compañero. Era el minuto 89 y se formó la tangana que se monta siempre en Cádiz y Huelva cada vez que tienen ¿a bien? invitarnos a unos trofeos a los que el Sevilla suele acudir rebajando su caché.

Cifu, con toda la cara del malo de la película, se fue a la calle por doble amarilla, cayéndole también una a Alfaro por encararse con ‘el cigarrón de la Tacita’. A éste me lo imagino yo en la grada de la que antes hablábamos, no muchos años atrás.

Lo mejor habría sido pitar el final entonces, pero Figueroa Vázquez quiso alargarlo cuatro minutos más, en los que por lo menos, nos pareció ver a un Sevilla menos aletargado, quizás motivado por el orgullo que despertó la grada más inexperta, cuando el partido iba por los mismos derroteros de toda esta edición del Carranza 2010, el repetitivo empate a uno.

Se acabaron las pruebas. Las próximas cuatro balas no serán de fogueo.

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