
Lo recuerdo como si fuera ayer. Aquel gol lo disfruté en la Grada Alta de Gol Sur, sobre la portería en la que acabaría entrando tan magnífico tanto. El resultado final un rotundo 4-1 a un Tenerife histórico, ojo a la sorprendente alineación de los chicharreros que os adjuntamos en este enlace.
Juan Antonio siempre había sido especial para mi, desde que llegase al Sevilla Atlético de Juan Corbacho en el verano de 1987 junto a los gallegos Santi y Rafita (el hoy representante de Javi Hervás) y el ontinyentí Pascual Donat que acabaría convirtiéndose en capitán del emergente Villarreal que hoy conocemos. El Chuti provenía de la Balompédica Linense y traía consigo una de las piernas izquierdas con más clase de las que ha disfrutado este Club. Lástima que su capacidad física no progresara con la misma eficiencia que la belleza plástica de sus goles. De hecho, en la última jornada de la temporada anterior el ex jugador de La Balona ya había dado muestras de su destreza en este tipo de goles, al marcar en la siempre inolvidable Las Gaunas otro de similar factura y que desgraciadamente no serviría para obtener punto alguno.
El hecho de que durante estos días nos encontremos por motivos laborales en su ciudad de procedencia, nos viene trayendo a la memoria aquellos partidos tanto del Sevilla Atlético como del primer equipo, en los que Juan Antonio impartiera cátedra del mejor ‘fútbol de la escuela andaluza’, ese que hoy en día tanto echamos de menos.
La fotografía de Antonio Esquivias Fedriani no puede ser más impresionante, captando el momento preciso del golpeo de balón y la gestualidad tanto del franchute como del alcalareño Ramón Vázquez. Una época aquella en la que captar una buena fotografía costaba un buen puñado de ‘carretes’.
¡Qué tiempos!…
Hemos querido que se adentren en la lectura de esta dedicatoria, sin hacerles saber de antemano la fecha de su publicación. La misma y al igual que la que subimos el pasado 15 de septiembre, pertenece a la revista ‘El Sevillista’ de Abril de 1988 (página 44), en una publicación de dos columnas que hemos completado en este post.


Imagínense. Aquel zurdazo (Rafa era y es diestro cerrado) nos colocaba a un puntito del ¡sexto lugar!, posición que permitía entrar en zona UEFA cuando restaban seis jornadas para el final de la Liga 92/93, la de Maradona. Recuerdo que muchos de nuestros jugadores tenían perilla, confiados plenamente en que lucirla les estaba dando suerte.




















