
Recuerdo que a los 14 años, quién les escribe era una persona muy abierta a la recepción de amig@s. No tenía problemas con nadie, si nadie los tenía conmigo. No perturbaba la estabilidad emocional de los que me rodeaban y a mí me respetaban de igual manera. Podría haber en un momento determinado, el lógico pique futbolístico motivado por aquellos partidos en los que mi equipo se enfrentaba al de aquel o aquella amig@, inmediatas aguas de borrajas en cuanto se cambiaba el tema de conversación y que hoy se recuerdan con el más entrañable de los gustos. Por lo demás, no había rencillas ni maldad en mí.
José Antonio A.S., era un chico que solía caer mal por lo general. Era quizás su forma de expresarse, de decir las cosas a la cara, su gesto serio tal vez, sus formas de arreglar las cosas cuando se enfadaba, su actitud ante la vida cuando era señalado. ¿Y saben? A mí no me caía mal, nada me había hecho. Era uno más de mi aula, de mi vida cotidiana. ¿Por qué tenía que caerme mal aquel chico? Yo creo que somos un poco a imagen y semejanza de los que nos han criado o descriado. Como educador, lo veo cada día en el alumnado, personas a imagen y semejanza de lo que sus padres nos han legado educativamente hablando.
José María Del Nido Benavente ‘jode’ a quién no quiere al Sevilla FC vaya usted a saber por qué. Y le ‘jode’ por sus extremadamente incuestionables éxitos. ¿Cómo un tío tan arrogante ante los medios, puede salir triunfante en la vida? ¿Cómo puede decir que va a ganar una Final futbolística ‘sí o sí’ y lograrlo una vez y otra y otra y otra…? Y encima Presidente del Sevilla FC, el Club por excelencia más laureado del fútbol andaluz y por tal motivo, centro de las envidias más injustificables. ¿Cuántos le querrían haber podido reprochar con mofas lo del sombrero de haber perdido la Final de este año? ¿Cuántos querrán disfrutar de su culpabilidad en el caso ‘Minutas’ a pesar de su presunción de inocencia? ¡Cómo aguantar a alguien así si no sientes los colores Blancos y Rojos!
Al ‘odiante’ (por llamarle de alguna manera) no le interesa darse cuenta de una cosa. ‘José María no se mete con nadie, no ataca al sentimiento intrínseco de otros, no se aprovecha del mal momento del contrincante, en sus alocuciones no hay vejaciones directas a los colores de su oponente’.
Lo decía Rafael Gordillo, un verdolaga de pro, no hace demasiados meses: “El Sevilla es una máquina de hacer Sevillistas”. Anoche escuchaba en una emisora de radio a una criaturita expresarse en este mismo sentido: “Hablo con educadores que trabajan en Sevilla y todos me dicen lo mismo, cuando suelen preguntar en clase por los colores del alumnado, la mayoría de l@s niñ@s son sevillistas”.
En relación a esto y más allá de los innumerables títulos conseguidos en la etapa presidencial de este Sevillista Loable, hay una cosa irrefutable en su éxito, ‘no hace leña del árbol caído, no crea saña en la Afición del otro equipo de la Ciudad’. Es extremadamente respetuoso con ella. Se expresa públicamente una y otra vez en este sentido: “quiero que asciendan”. Frase utilizada en múltiples entrevistas de la semana que hoy acaba.
¿Qué incipiente sevillanit@ puede odiar a alguien así si no es bajo el influjo de la envidia más subjetiva o la abducción paternal que lo hipnotiza con el único fundamento del legado familiar?
Desde esta orilla de Triana, por cierto orilla muy Sevillista le duela a quien le duela, lo tenemos muy, pero que muy claro. Queremos a presidentes que lo den todo por nuestro Club, con la rabia en la expresión del que no quiere ser menos, si tiene que ser con descaro que lo sea. No quiero a llorones del pasado que bajo la imagen del señorío y la caballerosidad, llevaron al Sevilla al borde del ostracismo.
A Del Nido no se le puede reprochar ‘nada’, ni siquiera la chulería de la que hace gala. Podrá ser un defecto, pero nadie podrá dudar de que le vaya de perlas. Para que se le indigeste el rabo de un león, antes se ha tenido que comer un tigre, un puma, un elefante, un rinoceronte y una hiena. Debió encontrar un magnífico digestivo, porque este año, uno después del rabo del león, se zampó también un oso.

Hay un tipo atrincherado en una calle de Sevilla y con varios guardaespaldas que lo custodian, que atesora todo el odio de la generación de sevillistas que emergieron en los Noventa. Su gran defecto fue pensar más en compararse al Sevilla que en hacer grande el sentimiento que compró. La cagó de principio a fin con sus frases cargadas de jirones al vocabulario castellano, en las que hacía mofa una y otra vez del Mejor Equipo de Andalucía. Sus insultantes referencias al Orgullo del Barrio de Nervión, siempre estuvieron por encima de las loas al de Heliópolis. Grandísimo error que hoy paga humillantemente.
Hay quién dice, sevillanamente hablando, que ‘hasta el Gran Poder le abandonó’. Mística sevillana. Otro sentimiento que creyó comprar en 1992.
La vida pone a todos en su sitio y a este tipo, la ciénaga de su discutible valor humano le tiene postrado ante el más calamitoso y cruel de los destinos. Rodeado de espantapájaros y marionetas que han venido moviendo la boca para evitar el desternillante destrozo de nuestra querida lengua, aún permanece inmóvil ante el repetitivo acoso de los que hace dieciocho años le recibieron con hojas de laurel al amor de sus siempre contabilizados billetes.
Llora media Sevilla y ríe gozosa la otra mitad, bueno, cada vez más de media Sevilla. Y es así porque desde ya bien entrada la segunda década del siglo XX (que no les engañen con fundaciones inexistentes), la escisión entre sevillistas que comulgaban con ideas dispares, creó este sentimiento de color verde y blanco que hoy se arrastra por el infierno de un acuciante futuro más que desesperanzador.
No nos critiquen por ello, llámenlo idiosincrasia sevillana si quieren. Alguien sabiamente dijo una vez que “quién siembra viento recoge tempestades”. Este sembrador de odios bien podría ser la imagen de tan magnífica y cierta frase.
Este blog no siente pena por quién tan poco nos quiere, ni querrá y ha demostrado sufrir tan exacerbado odio por nuestros Colores. Posicionados y con sonrisa ‘giocondesca’ quedamos al respecto.
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