Mal asunto el protagonizado por el ‘bueno’ de Gary Medel en su país. El bravo mediocentro chileno se ha vuelto a ver implicado en un altercado de índole extradeportiva, esta vez al entrar en un enfrentamiento verbal con un borracho a la salida de una discoteca de Santiago y a altas horas de la madrugada. Más allá de la realidad que esclarezcan los hechos, cuesta trabajo comprender cómo alguien que debería ser un ejemplo para los que le tienen como ídolo, cae con tantísima facilidad en este tipo de situaciones.
Para nada sirvieron en la tarde de ayer las palabras de Monchi en su perfil de Twitter, en las que venía a restar relevancia a los hechos ocurridos. Ante la puntualización del periodista Roberto Arrocha sobre la ‘liberación’ de Gary, Monchi corrigió: “no lo han liberado, porque en ningún momento ha estado detenido”. Que digo yo que hay imágenes como la del chileno Álex Valdés que adjuntamos en este post, que le hacen comerse a uno sus propias palabras ‘a palo seco’. Fernando Felicevich, representante de Medel y causante de la confianza del ‘León de San Fernando’, hacía bien en tranquilizar al Club que comparte los derechos federativos de su representado, pero tal vez no recapacitó sobre la universalidad que representa Internet en el Planeta Tierra. A lo mejor hace un par de décadas nos la habrían colado doblada, pero en estos tiempos podríamos llegar a saber con facilidad hasta lo que estaba desayunando el policía que le hizo el interrogatorio.
Por otro lado, no deberíamos confundir al personal sobre la diferencia entre ‘detener’ y ‘encerrar en prisión’, algo que parece de fácil explicación incluso en los primeros cursos de educación primaria. ‘Gary Medel ha sido detenido por la policía chilena, interrogado y con posterioridad, puesto en libertad’. Punto. Esa es la noticia y poco o nada más tendría que saberse de ella por el bien de las partes interesadas. No queremos ni pensar qué habría sido de Alexis o Romaric en nuestra Ciudad, si hubiesen sido protagonistas de una noticia similar.
Quién sabe, a lo mejor su reputación de ‘chico malo’ hace a los buitres leonados alejarse de su morada hispalense y así los sevillistas tendríamos más opciones de disfrutarle en el Ramón Sánchez-Pizjuán durante un mayor número de temporadas. ¿Caerá la breva?




















