Una de las frases más populares de nuestro fútbol y que vengo oyendo desde que era un crío, es aquella que afirma que “a los equipos grandes no se les puede perdonar ya que luego llegan dos veces y te ganan el partido”. Por lo general, no había mayor verdad.
Recuerdo infinidad de partidos donde crecidos ante la visita de los grandes, derrochábamos fuerza, casta, fútbol… que no tenían la recompensa deseada por culpa de la demoledora pegada del rival.
Es uno de los fundamentos que diferencian a los equipos grandes del resto y esa situación es la que nos define actualmente. Dominamos, mandamos en los partidos, llegamos arriba, incluso a veces con jugadas de mérito, pero no marcamos o lo hacemos en contadísimas ocasiones. La escasa pegada nos está devorando.
Cuánta falta nos hace un goleador, juegue donde juegue, un futbolista que meta goles. Si no le ponemos remedio seguirá siendo complicado que sumemos puntos y sin los puntos no saldremos del pozo.
Esperemos tener también algo de más suerte, tampoco nos acompaña”.
Padre Manuel


















