Estimados compañeros:
Cumplo ahora 87 años de edad, socio y accionista de nuestro querido Club sin interrupción alguna desde la década de los Cincuenta del siglo pasado. Durante todo ese tiempo han pasado muchas cosas en nuestro Sevilla: desde vivir en aquel viejo Nervión viendo los partidos de pie (sólo había asientos en Preferencia), hasta ver surgir los pilotes del nuevo Estadio que luego sería esa Bombonera ideada por Sánchez-Pizjuán y que desgraciadamente éste no llegaría a conocer.
En todo ese tiempo, ¿cuántas cosas han ocurrido en esta centenaria Entidad? Hemos sufrido descensos y gozado ascensos, fuimos capaces de superar etapas de graves dificultades económicas y nadar tranquilos sobre las balsas de aceite de buenas gestiones económicas que posibilitaron Títulos, tanto nacionales como internacionales. Tanto en las penas como en las alegrías, los sevillistas siempre estuvimos unidos sin importarnos quién o quiénes gobernaban esta preciosa Nave, aunque en alguna ocasión no fuesen de nuestro agrado, porque lo principal y lo que siempre estaba por encima de todos, era el Sevilla Futbol Club.
He traído a mi memoria estas cosas y se las dirijo a todos los sevillistas, los que están arriba y los que están abajo, porque en estos tiempos que vivimos están ocurriendo en nuestro Sevilla, cosas muy desagradables que nos afectan a todos. Esos insultos tan molestos que se entrecruzan entre los ocupantes de unos graderíos y otros, le están haciendo mucho daño a la totalidad del Club. Están desprestigiando a todos los sevillistas que siempre hemos presumido de ser la mejor afición de España.
Gracias a la tregua horaria de las televisiones y a pesar del frío, del resultado de ida, de las sensaciones que éste o cualquier otro Sevilla del pasado pudiera ofrecerme y sobre todo de mis 87 años, estuve presente en el Sevilla-Mallorca de Copa del Rey y sufrí viendo y oyendo lo que nunca debería ocurrir entre nosotros.
Con afecto. Recapacitemos. Piénsenlo. Por nuestro Sevilla Fútbol Club”.
El Abonado 59


















