
Fantástica imagen de Antonio Pizarro del 1-0 de Álvaro Negredo
Tres de tres, en tres, con tres y con tres, o lo que es lo mismo, tres victorias de tres puntos en tres partidos consecutivos, marcando tres goles en cada partido y con tres goleadores diferentes, Navas, Manu del Moral y Negredo.
Cuarenta y dos puntos, la cifra en la que muchos estiman la permanencia en Primera División. Sumados los últimos nueve en tan solo tres partidos cogidos de la mano (11 días). Algunos dirán que qué pesimistas nos ponemos con nuestro Club, un Equipo formado para conseguir metas importantes. Sin embargo, bien haríamos en recordar lo que los números dictaban en la Jornada 23, decimoterceros en la tabla con veintiséis puntos y a solo tres del antepenúltimo clasificado el Racing de Santander. Para preocuparse con objetividad.
Ocho jornadas después el futuro se mira con otra perspectiva, muchísimo más positiva. Atrás quedó el sudor frío que provocaba la dinámica del Sevilla de Marcelino, muy distinto a la estabilidad emocional que ofrece el renovado en intenciones Sevilla de Míchel. Hemos enlazado tres partidos de impresiones muy distintas y que a pesar de la tipología de los rivales, nos hacen concebir esperanzas de alcanzar de nuevo las metas a las que nos habíamos acostumbrado en los últimos años. La misión no obstante sigue siendo muy complicada, teniendo en cuenta que equipos como Levante, Osasuna, Athletic o Espanyol han sumado méritos a lo largo de la temporada como para merecer con creces el mismo objetivo al que aspira nuestro Club.
El partido contra el Mallorca volvió a evidenciar que se vienen haciendo las cosas bien en este Sevilla, el tercer equipo menos goleado del campeonato (32 goles). Después de una primera parte en la que el Mallorca defendería con orden las embestidas locales, Navas (16), Manu (20), Reyes (25) y Negredo (40), en la segunda llegaría de forma irremediable un nuevo trío de goles sevillistas, que pudieron haber sido ‘de remontada’, si Palop no hace la parada de la noche al ilicitano Álvaro, instantes antes de pitar Pérez Lasa el camino a vestuarios.
Transcurridos cinco minutos de la reanudación otro Álvaro, Negredo, iba a poner las cosas en su sitio para deleite de sus seguidores. Un magnífico córner botado por José Antonio Reyes al primer palo, iba a ser cabeceado de forma magistral por el vallecano, desviando lo justo para que ninguno de los jugadores que saltaron hacia el esférico le desviaran de su feliz objetivo. El tanto tendría la sentida dedicatoria a Javi Varas, que tras perder la titularidad no pasa por su mejor momento anímico. Una vez abierto el cerrojo, los goles no se harían esperar.
Antes sin embargo, veríamos uno de esos errores de Fazio que no hace tantos partidos solían acabar con el balón dentro de nuestra portería. El jugador argentino debió realizar falta técnica sobre Álvaro en el 57, impidiéndole que realizara la asistencia que ofreció a Hemed y que por suerte el israelí mandaría fuera por poco, a pesar de encontrarse a solas frente a Palop. Joaquín Caparrós debió pensar que eso es lo que pasa cuando perdonas, dado que cuatro minutos después Manu del Moral, en estado de gracia, aprovecharía un genial servicio de Jesús Navas para poner el 2-0 en el marcador y el alborozo en los más de treinta mil asistentes al Ramón Sánchez-Pizjuán. Quinto gol de Manu en tres partidos.
En doce minutos de locura Navas cerraría el marcador (67), otorgando a Reyes el mérito de la asistencia perfecta con final feliz. El pase del utrerano es para recrearse, milimétricamente direccionado al Campeón del Mundo para que pusiera la guinda a la cita del Lunes Santo. La lluviosa tarde cofrade posibilitó mayor asistencia al Estadio de la que se preveía.
Con más de veinte minutos por delante, parecía que el contundente marcador favorable no sería definitivo, dada la predisposición de uno y otro conjunto. La grada miraba expectante al banquillo sevillista, pensando como en Santander o Granada, que era el momento idóneo para dar minutos a Babá Diawara. No sería así. Míchel, como Marcelino, es hombre de ideas fijas en las sustituciones y no sorprende a nadie con sus decisiones. Rakitic por Trochowski y Kanouté por Reyes, son permutas innegociables. Mientras le funcione, nadie le podrá recriminar nada. En la administración de este blog, somos de los que pensamos que para tener ‘enchufada’ a la plantilla, todos deberían contar con idénticas posibilidades de intervenir en cualquier momento, sea cuando la ‘pelotita’ entra o cuando deje de hacerlo. No creemos que al senegalés se le esté dando la confianza necesaria para ir creciendo en cada partido. Y ya que hablamos de confianza, tampoco la observamos hacia Juan Cala, el otro refuerzo de invierno que llegó como destacadísimo central en Grecia. Insistimos, nada que discutir. Nada.
Como tampoco se le puede discutir ‘al equipo’ el gol de Hemed (73), aunque tal vez sí a Rakitic, que evidenció una vez más carencias en tareas defensivas, al dejar que Pablo Cáceres realizase en soledad su precisa asistencia al 10 mallorquinista. Serían pocos los que pensasen que en diecisiete minutos los baleares podrían borrar la sonrisa de la cara de los sevillistas. El Sevilla no parecía ofrecer mucho más, pero tampoco los de Ferrer y Caparrós, le ponían en apuros suficientes.
Para el recuerdo quedará el tercer cambio, al ser Deivid, el capitán canario del Sevilla Atlético, el elegido para sustituir a Álvaro Negredo. Su presencia, grata aunque testimonial (apenas cinco minutos), sirvió para comprender una vez más que uno no tiene ni idea de fútbol. Deivid fue posicionado en tareas de mediocentro, a pesar de ser un central prometedor, jugando el equipo los minutos de basura con un 4-5-1 quizás con miras a otro tipo de partidos. Permítanme que repita la insistencia, nada que rebatir. Tres puntos, sensaciones al alza y jugadores como Reyes, Manu o Negredo, que parecen recuperados para la causa.
Este Sevilla ya intimida. Estamos de enhorabuena.


















