Sufrida y trabajada primera victoria del año para el SFC. Tuvieron que pasar 93 minutos de juego para que la Grada del RS-P resoplara aliviada por una victoria tan justa como inexcusable, cuando Trochowski logró subir al marcador el segundo y definitivo gol de la noche. A pesar de que el primer tiempo por juego y ocasiones debió terminar con no menos de tres goles de diferencia en el marcador favorables al SFC, lo cierto es que Osasuna también dispuso de inmejorables oportunidades para haber nivelado la contienda y de no ser por la inestimable ayuda de Andrés Palop, que hoy volvió a ganarse el apócope de santo, de otra cosa estaríamos hablando en esta Jornada 24.
Las ocasiones francas de Kanouté en los minutos 6 y 9, hacían presagiar otra desafortunada noche de los atacantes sevillistas. En aquel momento pocos pensaban que serían los medios los que rompieran por fin el maleficio de derrotas sevillista. En el minuto 15 Gary Medel por fin enganchó con acierto uno de esos lanzamientos desde fuera del área que tanto tiempo lleva practicando desde que llegara a Nervión. La dejada de Negredo, lo mejor de la noche del vallecano, posibilitó inscribir al chileno su nombre en la lista de goleadores sevillistas. La rabia del ‘Pitbull’ quedó patente en su primera celebración goleadora, plenamente ofrecida a la Grada de Gol Norte.
Cuatro minutos después Rakitic tuvo la ocasión de cerrar el marcador antes del descanso, al cruzar en demasía una salida en falso de Fernández, en la que pareció no decidir a tiempo si dar el pase o tirar a puerta. A los 20 minutos el Sevilla ya había acumulado cuatro ocasiones claras de gol, jugando al fútbol como pocas veces antes había hecho en toda la temporada. A los 33 minutos Osasuna ya acumulaba tres tarjetas amarillas, clara muestra del desborde que estaba sufriendo y que sin embargo le mantenían con el marcador a tiro.
En el minuto 39 Nekounam silenció el RS-P, rematando muy cerca del palo el saque de una falta que provocaría innecesariamente el argentino Fazio. Como el día del derbi, otra falta del ex de Ferrocarril en las cercanías del área estuvo a punto de costar muy caro a su equipo. Esta vez se alió la suerte con los nervionenses, quizás porque el aire parecía haber cambiado de dirección al fin. Al minuto 45 se llegó a sabiendas de que el marcador se debía haber cerrado con anterioridad, dado que Osasuna, un equipo que llegaba a Nervión después de haber derrotado en Pamplona a todo un Barcelona, había demostrado sobradamente en el campeonato que tiene armas para ocupar el lugar clasificatorio que ostentaba.
En la segunda parte el Sevilla bajó el nivel mostrado y parecieron venir nuestros más temidos fantasmas. Merodeaba esa sensación de que al equipo se le agarrotan las ideas y el rival entra con determinación en escena, apareciendo incluso cierta decadencia física. Los primeros quince minutos fueron de claro centrocampismo y tan solo Osasuna en las botas de Cejudo y Puñal, probó suerte con la portería rival, en la que un fortalecido Palop parecía recuperar el añorado empuje que desde su posición imprime al equipo.
En el minuto 63 Navas, si dudas el jugador de mejor estado físico del equipo, ponía los mimbres para cerrar de nuevo el marcador tras una espectacular galopada, pero cuando se encontró de frente y en solitario ante Fernández, cruzó en exceso un lanzamiento en el que ni remató, ni se la dejó a Negredo que entraba en solitario hacia el centro de la portería. Ocasión de nuevo al limbo que animó descaradamente a Osasuna y en especial a Lamah.
El costamarfileño iba a servir en bandeja la titularidad a Palop en dos minutos (77 y 78). Primero pegándole a bocajarro fuerte y rasa y tras marcharse en velocidad por el costado izquierdo, poniendo a prueba las salidas de Andrés. En las postrimerías de Agosto el noruego del Hannover 96, Abdellaoue, había puesto en evidencia uno de los puntos fuertes del valenciano, pero esta noche la historia parecía estar cambiando.
La más espectacular se la sacó a Lamah tan solo un minuto después, cuando tras robarle la cartera Ibrahima a Spahic, lamentable error del bosnio, su perfecto centro fue rematado en solitario y de forma colocada por el africano, encontrándose de bruces con una espectacular e imposible ‘mano izquierda’ de Palop para deleite fotográfico y regocijo y satisfacción en la Grada. Una parada de las que quitan el hipo, arenga a toda una afición e imprime ánimo extra a todos sus compañeros en pos de la necesitada victoria.
La épica iba a ser mayor para engrandecimiento del otro nombre de la noche, Gary Medel, que en el 85 sufriría un pinchazo en el muslo con todos los cambios realizados y con un Osasuna ya volcado en busca del empate. El riesgo de lesión mayor no pareció importarle al bravo medio chileno, que aguantó casi diez minutos como solo lo hacen los futbolistas de élite. A saltos y con exceso de casta y coraje se le vio en no pocas acciones en ese periodo de tiempo, en el que incluso se permitió rebañar con éxito algún que otro balón en la línea de ataque rojilla. Seguramente Míchel estaba comprendiendo su gran error de sacarle de la convocatoria de Anoeta. No se puede perjudicar al equipo de esa forma, por muy autoritaria que quede la figura del entrenador. Seguro que hay otras formas de castigo.
En el tercer minuto de descuento la afición se iba a llevar cierta decepción con el senegalés Babá. Catorce minutos llevaba sobre el terreno de juego y la expectación era enorme en ver si tendría alguna ocasión de demostrar su valía. Su entrada en el minuto 79 había sido explosiva, demostrando en una sola carrera que podía comerse a la defensa rival en cualquier contra bien aprovechada. Sorprendía que con su gran salto no se mostrase mucho ante los centrales rivales cuando de disputar un balón por alto se trataba. Sin embargo la ocasión le iba a llegar por bajo en el penúltimo minuto del descuento. Un recuperadísimo Rakitic le iba a dar la asistencia perfecta para su lucimiento, tan solo tenía que colocarla en cualquiera de los dos costados de Fernández, al ser la ocasión libre de marca, centrada y sobre la línea del área grande. Tanto la quiso colocar que el disparo se le fue fuera a más de un metro del palo izquierdo del meta murciano, sembrando muchas dudas en el parecer de los aficionados más exigentes, que lo habían reclamado como relevo de un muy apático Negredo.
Hasta el minuto en el que se cerraba por fin el encuentro no resopló el sevillismo y no precisamente porque Velasco Carballo pitase la finalización del mismo. La enésima carrera de Jesús Navas encontró al fin premio en su ejecución final. Otro medio ‘pequeñito’ iba a poner su nombre en la tabla de goleadores sevillistas. El alemán Trochowski, relegado por su nuevo entrenador y la eclosión de Rakitic sería el encargado de hacer llegar la segunda victoria por más de un gol de diferencia de toda la temporada, otro dato más que demuestra la irregular temporada que venían trazando los hombres de Marcelino. El remate a bocajarro del internacional germano hacía inútil la salida de un Fernández que algún periodista local había venido colocando en la agenda de Monchi.
Ahora llegan ‘los grandes’ para calibrar la eficacia y también la suerte del nuevo Sevilla de Míchel. El primero el Valencia y a domicilio, el líder de ‘La Liga Justa’. La victoria engancharía al objetivo, pero una nueva derrota sería volver a poner aceite en la suela del zapato. ¿Habrá remontada?





















