Ya he comentado en alguna ocasión que a veces es conveniente contar hasta tres antes de decir o escribir algo de lo que tengamos que arrepentirnos. Exponer con objetividad o subjetividad aceptable un dictamen, instantes después de la conclusión de un partido como el del domingo, no hace sino aumentar el riesgo de dejar hablar a nuestros sentimientos por encima de nuestro cerebro, expresando cosas muy alejadas de lo que el momento en cuestión recomendaría. 48 horas después ‘el cabreo’ sigue siendo el mismo, aunque felizmente, las pulsaciones ya son otras.
En 48 horas la ‘M’ de Marcelino ha pasado a ser la ‘M’ de Míchel, uno de los hombres más insultados desde las Gradas de Nervión cuando venía a disputar los puntos vestido ‘de corto’, facilitando la ofensa su archi famosísimo tocamiento testicular al colombiano Valderrama. El mismo Spahic demostró ante Adúriz que hay otras formas de provocar a un rival menos perjudiciales para su trayectoria deportiva y social.
Histórica e intrascendente anécdota al margen, lo cierto es que la elección no ha sentado nada bien en los foros Blanco y Rojos, que no perdonan ni tan siquiera las pobres posibilidades que ofrece actualmente el mercado nacional o europeo de entrenadores. Nadie habría puesto un solo ‘pero’ a la llegada de hombres de reputado prestigio como Rafael Benítez, Claude Puel o Quique S. Flores, ni tan siquiera al quizás prematuro debut de Ramón Tejada, un hombre que viene acumulando en los últimos años, méritos de reconocimiento en nuestra Cantera. En el pobre expositor nacional quedaba el madrileño José Miguel González Martín del Campo, ‘Míchel’, con ‘cero’ méritos acumulados en su currículum como entrenador de fútbol. Eso sí, como jugador de club ostenta 13 títulos nacionales y 2 europeos con la camiseta del Real Madrid, conquistados bajo la presidencia de Luis de Carlos y Ramón Mendoza (1985/1995). Su escaso bagaje en los banquillos transita entre 2005 a 2011, sin dejar Madrid como centro de operaciones. Rayo Vallecano, Castilla y Getafe dan fe de lo que hasta ahora han sido sus irrelevantes métodos. En Valdebebas siguen sin perdonarle el descenso a 2ªB (2007) de una de las mejores promociones de canteranos madridistas de los últimos tiempos, en la que destacaban nombres como los de Mata, Sergio Sánchez, Adrián, Javi García, Granero, Rodri, De la Red, Borja Valero o el propio Negredo. El reconocimiento le llegaría más tarde en Getafe, donde lograría los mejores guarismos del equipo de Ángel Torres en Primera División con un europeo sexto puesto (2010).
Asentados en el ‘undécimo puesto clasificatorio’.
Lo de la tarde del domingo en el RS-P no tiene otra expresión que la del titular de este post. Si lo que ocurrió en los primeros cuarenta y cinco minutos ya fue difícil de digerir, por lo repetitivo durante toda la temporadita, lo del segundo tiempo no tiene explicación terrenal posible.
La disposición táctica a la desesperada que planteó Marcelino en la segunda parte frente al equipo de Molina dejó a todos boquiabiertos. Más aún cuando los amarillos habían demostrado durante el primer tiempo el gran peligro de sus acciones ofensivas generadas por obra y gracia del ‘no fichado’ Borja Valero, o por acciones producidas ‘a la contra’ concebidas en las incomprensibles pérdidas de balón de cada jornada.
19:00 horas de la tarde del domingo 5 de febrero de 2012, dos meses exactos después de la última victoria sevillista en Liga ante el Getafe. Resultado momentáneo: Sevilla, 1; Villarreal, 1. Preocupante primera parte sevillista en la que los jugadores no demuestran cambio alguno en la dinámica de toda la temporada. Partido muy parecido en su desarrollo al Sevilla-Athletic, que acabaría con idéntica victoria visitante. El Sevilla vuelve al terreno de juego con dos relevos en sus filas con respecto al once que saltó en la primera mitad: Trochowski por Medel y Reyes por Coke.
El primer cambio fue injustamente tratado por los aficionados más soliviantados, al no saberse en aquel instante de ‘complicación respiratoria’ alguna en el jugador chileno, por eso es tan importante esperar a las ‘aclaratorias’ ruedas de prensa. Sí hizo subir el malhumor con el paso de los minutos por lo estéril, el hecho de que una vez más no sea Campaña el elegido en alguna de las duplas de mediocentros puestas en escena. ¡Sí!, hay varios y supuestamente más experimentados futbolistas en su demarcación y ¡sí!, tiene 18 escasos años de edad. Sin embargo consideramos que ni la experiencia ha demostrado mucho hasta ahora en este equipo, ni el tema de la mayoría de edad del sevillano tendría que ser tratado con carácter de bisoñez. No vamos a enumerar ahora los jugadores que a esa edad han sido titulares indiscutibles en sus equipos. Lo que es evidente es que si no se les da partidos, no se puede ni debe llevar a cabo una justa valoración de su incidencia en el equipo y sinceramente, la disposición futbolística, física y mental de Rakitic, Trochowski o el propio Fazio, no refrendan su total ostracismo.
La segunda sustitución hizo mover Roma con Santiago. Fue un cambio a la desesperada, irrazonable, incongruente… aunque moderadamente lo podríamos calificar de ‘atrevido’ o ‘muy atrevido’. Coke, el gran beneficiado de la marcha de Martín Cáceres, es fulminado del terreno de juego para dar entrada a José Antonio Reyes, con la clara intención de acumular hombres en las cercanías del área castellonense. Manu del Moral, Kanouté, Negredo, Navas y Reyes podrían y deberían suponer suficiente arsenal como para tumbar un muro de hormigón a base de pelotazos… pero parece ser que ‘no’ en este Sevilla de señaladas carencias. Cualquier aficionado neófito habría visto el pie descalzo de este moribundo equipo al taparle la cabeza con ‘la manta’. Pero… ¿y el otro pie? ¿Para qué tanto esfuerzo en pretender que el transfer de Cala llegara desde Grecia para poder jugar en la Rosaleda una semana antes?¿Por qué somos el único equipo que no hace titulares a esos fichajes con los que ‘suponíamos’, “mejoramos lo ya existente”. Si la delantera no funciona porque no marca goles, se ha traído a Babá para que los marque. En cualquier otro equipo, Babá habría sido titular por encima de un Negredo absolutamente negado. Si la defensa tampoco funciona porque encaja goles circenses, muy a pesar de su aceptable golaveraje, se ha traído a Cala para darle una personalidad de la que adolece esa línea. En cualquier otro equipo, Cala habría sido titular por encima de un Fazio, Escudé o el sancionado Spahic. Y sí, es cierto, valoramos a toro pasado y con conjeturas cuyo resultado no está sujeto a objetividad alguna. Pero era lo fácil, lo que habría hecho cualquiera ante la nefasta situación del equipo. ¡Cambios, sí! Pero cambios con cabeza.
¿El resultado?, el Villarreal hizo con el Sevilla lo que quiso en la segunda mitad, plantándose repetitivamente en las inmediaciones de un Javi Varas que no recibió como poco tres goles más porque un miligramo de suerte se apiadó de su nefasto destino al término de los 90 minutos de juego. La banda derecha hispalense se convirtió en la mismísima pista del aeropuerto que Castellón se quedó sin inaugurar y los amarillos lo aprovecharon a base de constantes contragolpes que acabaron fundiendo a un Fazio que acumula muchos más errores que aciertos en su indiferente trayectoria sevillista. El gol de la victoria levantina vino por el enésimo error del argentino que aprovechan sus rivales, un jugador al que su gran zancada no hace equilibrar el defecto de su extrema lentitud. Para apoyar a tan vendida zaga tenía que doblegar su esfuerzo un Navas que tenía que hacer de carrilero, seguramente motivado por el buen momento de forma que parece haber recuperado. Estoy convencido de que ni el lamentable resultado nos hace dudar de tenérsele que reconocer como el mejor futbolista sobre el césped de Nervión en la tarde del domingo. Y no, no le den ese mérito a Diego López, no sería justo. Salvo en la ocasión de Navas en el m.78 jamás le tiraron con verdadero peligro entre los tres palos. Hasta el gol visitante fue en propia meta… una vez más.
Fotografía adjunta de Antonio Pizarro (Diario de Sevilla). Fotocomposición EAdN.






















Jugar con tres defensas en un momento final de un partido que lo llevas perdido puede ser coherente, pero empatando y con todo un medio tiempo por delante es de locos, pero además fue saltar los equipos al campo y empezar un rosario de ocasiones clarisimas desde la banda izquierda de ataque del Villarreal que dejaron claro que efectivamente había sido un grave error y mucho mayor el mantenerlo y no corregirlo, raro, raro, raro.
A partir de ese momento, seis ocasiones tuvieron claras, Valero un par de ellas, el palo, el segundo gol y alguna parada uno contra uno de Varas.
En fin bella persona pero ni puñetera idea, que le vaya bien.
A ver si Michel toca la tecla correcta y damos un cambio y a ver si los jugadores sudan más la camiseta.
Saludos.