Fue lo que se dice un ‘partido de guante blanco’, aunque si hubiese habido un vencedor a los puntos, como ocurre en el boxeo, ese habría sido el Sevilla, porque durante toda la primera parte ejerció un dominio abrumador, generando clamorosas ocasiones de gol, que no acabaron en el fondo de la portería por esa falta de pegada que sigue sufriendo este equipo.
Para el recuerdo quedarán las fantásticas ocasiones de las que dispusieron Negredo m.3, Luna m.31 y Fazio m.39 para cerrar de forma definitiva la contienda. Pero como viene siendo norma habitual en esta maldita temporada, un absurdo error en la línea defensiva acabó hipotecando la noche de forma penosa. Una más que evitable falta de Fazio al borde del área, acompañada de una tarjeta que resultaría clave, provocó el ‘momento Beñat’ en el campo de la carretera de Cádiz. La pésima colocación de Varas también sumó para que subiera al marcador el injusto gol local, única ocasión verdolaga en toda la primera mitad.
Se podría decir que el partido transcurría sin sobresaltos, tanto en el terreno de juego como en las gradas, no existiendo en ningún momento gestos de desagrado. La ‘buena sintonía’ se venía masticando desde la ‘salida’ del anterior propietario de la entidad vecina y la estabilidad surgida con la llegada del señor Guillén. Las buenas relaciones han sido asumidas por la ‘gente de a pie’ y estos han entendido al dedillo las recomendaciones de urbanidad y saber estar, lo que me parece de ‘10 sobre 10’, aunque sea en detrimento de haber perdido la salsa picante que este derbi tuvo siempre.
El Sevilla de hoy era distinto a los partidos anteriores, se estaba presenciando un fútbol práctico y si me apuran ‘elegante’. El gol adverso no hizo mella, los de Marcelino seguían apretando y dominando. Jesús Navas por su banda intentaba recuperar viejos laureles buscando el desborde perdido, colgando balones al área con posibilidad franca de gol. Los verdes se defendían como podían, intentando enarbolar alguna jugada de peligro que llegase con sensación de algo a las cercanías de Javi Varas. Muy a pesar de los desesperantes desaciertos sevillistas en los tiros a puerta, se estaba viendo que el gol de los hoy ‘rojos’ tenía que llegar. Ocurrió en el m.41, cuando en una de las muchas arrancadas del Niño de Los Palacios, el pase perfecto volvió a emerger de sus botas. Álvaro Negredo, sereno al fin y de cabeza, cruzo al balón lejos de la posición de Casto, haciendo subir al digital un resultado que para desgracia sevillista, sí Mel, ‘para desgracia sevillista’ acabaría siendo definitivo. El gol sirvió para que el vallecano se sacudiera de un plumazo la tensión que le viene agarrotando en los últimos partidos. Ojalá que sea el comienzo de su racha buena.
Con el empate a uno se cerraba un primer tiempo donde el Sevilla había vuelto con severidad a mostrar su alarmante falta de pegada. Las ocasiones erradas no las desaprovechan los equipos que se hallan en la cima de la tabla y ello determinaría en la noche del sábado su descalabro de los puestos europeos.
El segundo tiempo se inició con mejor predisposición y entereza en las filas locales, mientras al Sevilla se le notaba el gran esfuerzo y despliegue físico de la primera parte. Qué cierta es la frase que afirma que ‘la potencia sin control no sirve de nada’. Aún así, fue evidente la mejor calidad técnica y estratégica de los de Nervión, en todo momento superior a la de los discípulos de Mel, aunque no quedase finalmente plasmada en el marcador.
Lo más destacado de los segundos cuarenta y cinco minutos, sería la determinante expulsión de Fazio, que en el minuto 70 vería su segunda tarjeta por cortar drásticamente un contragolpe del local Roque. Las dos acciones del argentino que provocaron su salida del terreno de juego, no se pueden comparar con las amarillas que se mostrarían a los locales Nacho (m.78) y Rubén Castro (m.90), muy duras y sin intención de jugar el esférico. Así de injusto es asiduamente este deporte.
El ex de ‘Ferro Carril Oeste’ dejaba a su equipo con diez a falta de veinte minutos, un problema serio que no obstante, el Sevilla resolvería sin excesivos sufrimientos. Montero y Cañas dispondrían de las mejores ocasiones verdolagas, pero incomparables con las dispuestas por los sevillistas en el primer tiempo.
El partido fue catalogado, incluso por los medios oficiales sevillistas, como el derbi más limpio jamás recordado, produciéndose un intercambio de camisetas entre los jugadores que resultó absolutamente plausible. Por cierto, que el Equipo que preside Del Nido saliese a la cancha con ‘camisetas de ánimo’ a Miki Roqué, nos parece del todo y como diría Caparrós, ‘de mamazo’. Es de esas cosas que ese ¿periodismo? que se auto cataloga como ‘libre’ en esta Ciudad, jamás sabrá reconocer como detallazo de Club Señor.
Las declaraciones de Mel post partido, lo peor del derbi
La única nota evitable de estos, esperamos nuevamente, ‘pacíficos’ enfrentamientos locales, estuvo en la inopinable afirmación del madrileño Pepe Mel, al insinuar que “los sevillistas se fueron contentos de Heliópolis” y que por eso, “ellos también están contentos”. Cabría decir que la imagen captada de Mel por las siempre patéticas cámaras de La Sexta, reflejan a la claras el cabreo con el que el entrenador local entró en su vestuario a la conclusión del partido, con la cabeza más encendida que un Gusiluz con pilas nuevas. Por lo que se ve, el hombre se creía que ganarían a los nervionenses "con la gorra", contando por lo visto más con el empuje de su ruidosa afición, que con la calidad de sus jugadores.
¿En la cara de qué sevillista se fijaría el buen hombre para soltar tal fanfarronada? ¿Quién es ahora el que no conoce la idiosincrasia del cainismo sevillano? ¿Qué sevillista o verdolaga acabó contento alguna vez con un empate en un derbi, por muy justo que acabase siendo? Ninguno, Pepe, ninguno. El cabreo fue ‘morrocotudo’. Sobre todo porque las tres ocasiones sevillistas del primer tiempo, especialmente las de Luna y Negredo, fueron clamorosísimas y debieron decantar el partido en el primer tiempo. Ninguna de las ocasiones de su equipo fueron en ningún modo tan claras.
Parece evidente que la insatisfacción por no poder contentar a los suyos después de tantos momentos de justificadas frustraciones, le hizo mella en un momento tan crucial como la serenidad y objetividad con la que siempre se debería afrontar una rueda de prensa post partido. ¿Permanencia en Primera con ‘la gorra’ si ganaban el derbi?… ¡¡Venga ya!!
Verdolagas, 1; Sevilla FC., 1. Cinco partidos sin ganar
22 enero 2012 por Osunense
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