Que el Sevilla viene trabajando de manera excelente con su cantera es una frase muy objetiva. Esta frase además, conlleva un significado más largo de lo que cabría suponer a simple vista.
Por un lado y como diría Caparrós, el Sevilla dispone de la mejor ‘botica’ del fútbol nacional, una inagotable fuente de jóvenes talentos. La capacidad de sus componentes por contra de lo que cabría suponer, no es directamente proporcional al lugar clasificatorio que ocupa su primer filial en la ‘división de plata’. Hasta un total de cinco jugadores han debutado este año con la Primera Plantilla Sevillista, completando hasta once, el número de jugadores procedentes de la cantera nervionense. Difícilmente podría verse algo similar en los conjuntos de la parte alta de la tabla clasificatoria.
Hay un apartado muy relevante dentro de esa frase tan objetiva. Desde el atraco del hoy prematuramente ‘acabado’ José Mari por parte del Atlético de Madrid de Jesús Gil, el Sevilla ha sabido amarrar a sus jóvenes promesas, caso aparte de aquellos jugadores que en edad muy temprana, fueron robados del nido, hipnotizadas sus cigüeñas con el metal que todo lo puede y con la connivencia de leyes ilógicas. En la actualidad, no hay jugador canterano que no pase por el despacho de José María Del Nido, antes de debutar con la Primera Plantilla, o poco después de hacerlo, como ha ocurrido recientemente con el minero José Carlos.
Entre esos once jóvenes gladiadores, se encuentra uno que jamás bajó su estrella. Uno que jamás bajó un solo peldaño de los que año tras año fue subiendo. Atrás quedaron en el tiempo los José Mari, Reyes, Sergio Ramos o Barragán. Algunos dejaron miserias, otros mucho dinero. Pero ‘el flaco’ de los Palacios sigue aquí. Con su menudo cuerpo… ‘menudo Futbolista’. Con mayúsculas.
Jesús Navas tiene al mismo representante de Reyes. Jesús Rodríguez de Moya, secundado por su hijo Jaime, forman un tándem que han sabido enganchar en el momento adecuado a las familias de las mejores promesas nervionenses de los últimos tiempos. Fueron muy avispados para ser los ‘apoderados’ de dos ‘espadas’ como José Antonio Reyes y Jesús Navas. Esto son palabras mayores.
Sin embargo, con el de los Palacios se iban a encontrar con un problema importante que les haría con el paso de los años, engrosar sus ya bien cargados bolsillos, con menos dinero del que podría haberles caído de alguno de los clubes más importantes del territorio nacional. Jesús Navas tenía un problema psicológico, quizás mental. Un problema que no se ha arreglado con el paso de la pubertad de Navas. El caso de Jesús no es nada común. No es lógico. No suele ocurrir. Pero en él, ocurre.
A día de hoy Don Jesús Navas, el niño se hizo hombre y hace ya bastante que se ganó el ‘Don’ y las mayúsculas, solo quiere, quizás solo puede, jugar en el Sevilla FC. Qué vendita enfermedad Dios mío. Psicológicamente ni siquiera puede jugar en la Selección Nacional. ¡Qué vendita enfermedad, que le hace no padecer riesgos deportivos más allá de los que conlleva defender el Escudo del Sevilla FC!.
Jesús Navas, como botella de Champagne del caro que se descorcha después de haber agitado bien fuerte su embase, sigue creciendo, brotando, salpicando, rebosando. No ha parado de hacerlo.
Eso para un representante es lo máximo. Un arma con la que exigir. Como lo hizo el hermano de Ronaldinho en Barcelona. ¿Cuántas subidas de sueldo tendría este jugador en Catalunya? ¿Cuántas veces tuvieron que poner el ‘culo’ sus dirigentes? ¿Cuántas veces se rompieron contratos firmados por las infladas exigencias económicas de sus representantes? ¿Cuánto tragar para tener el patrimonio contento? Esto para mi es lamentable. ¿Se imaginan en sus trabajos subiéndoles el sueldo cada vez que hacen algo mejor que el día anterior? De risa.
A Jesús Rodríguez de Moya y su hijo Jaime les toca tragar y esperar. Hacen muy mal estos ‘sevillistas’ en sacar los pies del plato en este momento de la temporada. Le hacen un flaco favor a su representado ante la Afición. Ningún favor. Habrá quién ponga en boca del ‘Niño’ las pretensiones de Rodríguez de Moya. Aquellos simpatizantes poco exigentes con la objetividad sevillista.
Sepa usted esperar su momento y no vuelva a meter la pata. Por el bien del Sevilla FC, el Club para el que usted trabajó no hace demasiado tiempo y sobre todo, por el bien de Don Jesús Navas. El ‘Ojo Derecho’ de la Afición del Ramón Sánchez-Pizjuán.






















El Sr. Rodriguez de Moya, en su momento creo que estuvo trabajando en la cantera de nuestro equipo. No recuerdo con exactitud, el cargo que tenía, pero alguno tenía.
Recuerdo que en sus primeros pasos como agente de futbolistas, la titularidad de las representaciones, la tenía su hijo, con más o menos 20 años, precisamente por pertenecer de alguna manera al Sevilla.
Desde ese punto de vista, habrá que entender que no le fuera difícil, arreglar algunos contratos con las perlas de nuestra cantera, y una vez conseguido desligarse de la entidad.
Quizás esto que comento, no sea del todo exacto, solo recuerdo algunos detalles, si recuerdo con claridad que me sorprendió negativamente la duplicidad de cargos.
Sevillistas hay muchos, aunque la mayoría no tienen la oportunidad de beneficiarse del Club, otros sí y de que manera.
Saludos.
Jesús R. de Moya tiene poder ya que representa en la actualidad a la columna vertebral del sevilla como es Jesús Navas. Y como es consciente de eso hace de todo para beneficiarse, en mi opinion excesivamente, ya que si su representado esta bien aqui, en su ciudad y no puede ir a ningún lado ¿por qué cambiar?
A Reyes los dejó de representar hace ya algún tiempo, ahora a Reyes lo representa el representante de Cesc Fabregas.